26 junio 2006

Saturno acuático


 Uno de los cuadros que más miedo me ha dado siempre, desde pequeño, es el de "Saturno devorando a sus hijos" de Goya. La verdad es que cuando en el colegio nos hacían ir a los museos de pintura mi favorito siempre fue Velázquez. Pero este fin de semana se me vino a la cabeza el siniestro cuadro cuando ocurrió un terrible hecho en mi vida.
 Todo parecía tranquilo. El feliz papá betta estaba cuidando a sus querubines con esmero y dedicación. Cuando uno de sus hijos caía del nido de burbujas que él mismo había hecho acudía velozmente para volver a subirlo si no era capaz por sus propios medios.
 Pero algo debió de cambiar de repente en la mente del betta. En lugar de ver su propia prole en esos diminutos pececitos que luchaban por sobrevivir, empezó a ver lenguados con salsa de mejillones, merluzas en salsa verde y rodaballos al azafrán. En resumen, cuando fuimos a ver qué tal se desenvolvían los pequeños betta nos encontramos con que el macho estaba solo en su cajita de cristal, sin ningún indicio de que, un rato antes, el milagro de la vida había ocurrido en la pecera.

4 comentarios:

Romina dijo...

Sos gracioso hasta comentando una tragedia. TE AMO!!

Nando Calrissian dijo...

Eso lo dices porque me quieres...

Arantxa dijo...

A mí también me da muy mal rollo el cuadro ese. Pobres pececitos, yo que creía que eso sólo lo hacían los hamster... En fin, sé criado por cuervos y te sacarán los ojos.

Ricardo dijo...

No te preocupes, yo no soy canibal (aunque me gusta la carne), por lo que no corres el riesgo de que te ocurra lo que a los hijos de Saturno.